Pues sí, lo hicimos. Nos fuimos de fiesta y acabamos comiendo churros con chocolate a las siete y media de la mañana. Escribimos el discurso de graduación y lo leímos sin trabarnos ni una sola vez. Lloramos disimuladamente con el precioso vídeo que Luis hizo para nosotros, con fotos desde que éramos críos de infantil hasta las que nos hicieron mientras escribíamos los últimos exámenes de bachiller. Volvimos a ver a Julia, nuestra profe de primaria, más de seis años después. Nos emocionamos cuando nos dijeron que éramos la generación del 15-M, la generación del cambio. Nos hicimos fotos, muchas fotos. Recordamos todos juntos los buenos momentos. Acabamos tomándonos unas cañas con nuestro antiguo profesor de Lengua. Y nos graduamos, por supuesto.
La orla ya está colgada en la pared de mi cuarto. Las fotos de estos días ya rulan por el tuenti. Pase lo que pase, ya soy bachiller.
Laura.
fireplace smell in house
Hace 2 años